LoS RoCkErOs Si VaN Al CiElO
martes, 17 de agosto de 2010
viernes, 16 de julio de 2010
Unblack Metal
Unblack Metal, también llamado White Metal, Christian Black Metal o Black Metal Cristiano, es un género antisatánico que trata pasajes de la biblia y curiosamente sus origines son del mismo Black Metal, Usan su vestimenta, su maquillaje, los instrumentos y el tipo de voz.Existe un movimiento dentro del heavy metal, llamado normalmente Christian Metal, que une a la música heavy letras de tipo cristiano y moral. Este subgénero es muy discutido por muchos críticos, y generalmente no se incluye como género aparte pues sus diferencias musicales son escasas, cayendo sus peculiaridades en el origen de sus letras. El unblack metal es la parte de este género que toma como base el black metal. Aparece llamado aparte del resto del christian metal por lo curioso de su situación.
Aunque sus letras son de índole anti-satánicas, morales y cristianas, el Unblack no renuncia al simbolismo oscuro del black metal y es por esa razón que recibe duras críticas de sectores tradicionales de las iglesias cristianas que se oponen al uso de imaginería mortuaria o pagana (vikinga) o elementos tradicionales del metal extremo (spikes, clavos, navajas, etc.).
A pesar de que muchas de estas bandas cristianas han aparecido últimamente, el núcleo del Black Metal permanece hoy en día arraigado a sus raíces anticristianas y de exhaltación a lo oscuro y satánico. El unblack metal es rechazado por muchos seguidores del black metal, puesto que se dice que la base fundamental de este género fue el satanismo y se niegan a creer que algo que salió de sus raíces pueda ser usado para fines opuestos.
Este genero en lo personal es algo extraño, aún así hay grupos muy buenos.
jueves, 24 de junio de 2010
ALICE COOPER UN ROCKERO CRISTIANO

La estrella de Rock Alice Cooper quien conmocionó al mundo en los años 70 con su música satánica llena de alcohol y en la que se exponía en sus letras temas escandalosos que iban desde asesinatos hasta la necrofilia, sigue dando de que hablar pues es un cristiano de convicciones muy sólidas.
En la actualidad Cooper sigue realizando sus giras de conciertos con algo de extravagancia, pero además es escuchado por miles de personas pues conduce un programa de radio llamado "Noches con Alice Cooper" que se emite cinco noches por semana en más de 80 estaciones de radio en los Estados Unidos. En este programa Cooper entrevista a afamadas estrellas del rock secular
Debido a su música y al tipo de programa de radio, es criticado por muchos cristianos que piensan que Cooper es diabólico. Sin embargo Cooper es un creyente con una fe expectante y aunque no habla mucho de sus creencias en público, recientemente testificó a KNAC.COM, sus días llenos de alcohol, su fe en Dios y como está impactando a algunos rockeros quienes siguen sus pasos.
Cooper comenzó a tomar alcohol cuando inició su carrera musical y ha bebido constantemente durante 15 años. En sus propias palabras manifestó que "Yo era lo que se conoce como un alcohólico funcional, probablemente el más funcional de todos los alcohólicos" . Cooper asegura que la intervención divina fue lo que rompió sus hábitos alcohólicos a mediados de los ochenta. "Honestamente creo que fuí sanado totalmente, creo que se puede decir que es un milagro. Es la única forma como lo puedo explicar. El alcohol está absolutamente eliminado en mi vida"
Cooper es considerado como uno de los modelos a seguir por los rockeros del mundo actual junto a Marilyn Manson. Y aunque Cooper no critica a Manson por su representación teatral en sus conciertos, si habla de su posición anti-cristiana.
"Creo que su album AntiChrist Superstar (AntiCristo Superestrella) fue dirigida directamente a mi. me y a la fe que profeso.... Me parece que Marilyn tuvo una mala experiencia con el cristianismo cuando era joven y este es el motivo de su anticristianismo".
La conversión de Cooper es más bien un retorno a la fe en lugar de encontrar la fe pues en sus palabras indica que "siempre tuve la convicción en mi vida de que Dios existía, Jesucristo existía y que Diablo existía".
"No se puede creer en Dios sin creer en el Diablo. Siempre le digo a los integrantes de las bandas de rock que lo más peligroso que se puede hacer es creer en el concepto del Diablo o en el concepto de Dios. Si tu crees que todo esto es sólo una mitología eres su blanco preferido, pues crees justamente lo que Satanás quiere que se crea de él, que es un mito. Sin embargo él no es un mito, estoy totalmente convencido de ello. Más que nadie en el mundo. Estoy realmente convencido de esto"
Cooper siguió diciendo que "Hay que hacer una decisión, y todos en esta vida tenemos que optar por una opción. Cuando las personas me preguntan '¿Por qué crees en esto?' Lo único que puedo hacer es hablarles con el corazón. Esto no se puede hablar con el intelecto, no se habla con la lógica o la razón, lo hablo con mi corazón y con toda mi alma, en la forma más profunda que haya podido imaginar".
Refiriendose a su vida indicó que "No soy un buen cristiano. Nadie es un 'buen' cristiano. Esto no es lo que importa. Ser cristiano no significa que debamos ser buenos, significa que tenemos un camino muy duro por al cual debemos seguir"
En relación al aparente conflicto que algunos ven entre la combinación de su fe en Dios y el medio en el que se mueve manifestó no percibir dicho conflicto. "Soy el primero que puede gritar en el mundo del rock lo que quiero, pero cuando llegamos a la fe y en lo que creo, soy el primero en defenderla. Tengo serios problemas con esos cristianos que piensan que para ser cristiano debes permanecer 24 horas arrodillados y escondido en la oscuridad de algún armario. Puede ser que hayan personas que vivan así, pero no creo que esa se la forma que Dios quiere que vivamos"
Por otro lado Cooper pide perdón por ser el promotor de la celebración de la decadencia moral. "Tienen mucho que perdonarme todo esto surgió de mi ignorancia. Yo pensaba que los chicos podian acostarse con todas las chicas que quisieran y beber todo el alcohol que quisieran. Hoy en día no creo en esto y todo porque veo lo destructivo que es"
Ademas Cooper cree que en el mundo hay un despertar espiritual. Es obvio que la humanidad siempre busca respuesta a sus inquietudes. Esto es lo mas sano que he visto en mucho tiempo que existe algo mejor que las personas pueden alcanzar y que no proviene de su propio caminar. La gente no se siente llena por el número de Automoviles que tengan ni por su tamaño. Hasta los adictos lo dicen: "No importa cuanta droga consuma pues nunca me va a satisfacer". Existe hambre espiritual. "Todos sentimos ese hambre, si no la sientes ahora, la sentirás lugo, créeme la sentirás"
En la actualidad Cooper sigue realizando sus giras de conciertos con algo de extravagancia, pero además es escuchado por miles de personas pues conduce un programa de radio llamado "Noches con Alice Cooper" que se emite cinco noches por semana en más de 80 estaciones de radio en los Estados Unidos. En este programa Cooper entrevista a afamadas estrellas del rock secular
Debido a su música y al tipo de programa de radio, es criticado por muchos cristianos que piensan que Cooper es diabólico. Sin embargo Cooper es un creyente con una fe expectante y aunque no habla mucho de sus creencias en público, recientemente testificó a KNAC.COM, sus días llenos de alcohol, su fe en Dios y como está impactando a algunos rockeros quienes siguen sus pasos.
Cooper comenzó a tomar alcohol cuando inició su carrera musical y ha bebido constantemente durante 15 años. En sus propias palabras manifestó que "Yo era lo que se conoce como un alcohólico funcional, probablemente el más funcional de todos los alcohólicos" . Cooper asegura que la intervención divina fue lo que rompió sus hábitos alcohólicos a mediados de los ochenta. "Honestamente creo que fuí sanado totalmente, creo que se puede decir que es un milagro. Es la única forma como lo puedo explicar. El alcohol está absolutamente eliminado en mi vida"
Cooper es considerado como uno de los modelos a seguir por los rockeros del mundo actual junto a Marilyn Manson. Y aunque Cooper no critica a Manson por su representación teatral en sus conciertos, si habla de su posición anti-cristiana.
"Creo que su album AntiChrist Superstar (AntiCristo Superestrella) fue dirigida directamente a mi. me y a la fe que profeso.... Me parece que Marilyn tuvo una mala experiencia con el cristianismo cuando era joven y este es el motivo de su anticristianismo".
La conversión de Cooper es más bien un retorno a la fe en lugar de encontrar la fe pues en sus palabras indica que "siempre tuve la convicción en mi vida de que Dios existía, Jesucristo existía y que Diablo existía".
"No se puede creer en Dios sin creer en el Diablo. Siempre le digo a los integrantes de las bandas de rock que lo más peligroso que se puede hacer es creer en el concepto del Diablo o en el concepto de Dios. Si tu crees que todo esto es sólo una mitología eres su blanco preferido, pues crees justamente lo que Satanás quiere que se crea de él, que es un mito. Sin embargo él no es un mito, estoy totalmente convencido de ello. Más que nadie en el mundo. Estoy realmente convencido de esto"
Cooper siguió diciendo que "Hay que hacer una decisión, y todos en esta vida tenemos que optar por una opción. Cuando las personas me preguntan '¿Por qué crees en esto?' Lo único que puedo hacer es hablarles con el corazón. Esto no se puede hablar con el intelecto, no se habla con la lógica o la razón, lo hablo con mi corazón y con toda mi alma, en la forma más profunda que haya podido imaginar".
Refiriendose a su vida indicó que "No soy un buen cristiano. Nadie es un 'buen' cristiano. Esto no es lo que importa. Ser cristiano no significa que debamos ser buenos, significa que tenemos un camino muy duro por al cual debemos seguir"
En relación al aparente conflicto que algunos ven entre la combinación de su fe en Dios y el medio en el que se mueve manifestó no percibir dicho conflicto. "Soy el primero que puede gritar en el mundo del rock lo que quiero, pero cuando llegamos a la fe y en lo que creo, soy el primero en defenderla. Tengo serios problemas con esos cristianos que piensan que para ser cristiano debes permanecer 24 horas arrodillados y escondido en la oscuridad de algún armario. Puede ser que hayan personas que vivan así, pero no creo que esa se la forma que Dios quiere que vivamos"
Por otro lado Cooper pide perdón por ser el promotor de la celebración de la decadencia moral. "Tienen mucho que perdonarme todo esto surgió de mi ignorancia. Yo pensaba que los chicos podian acostarse con todas las chicas que quisieran y beber todo el alcohol que quisieran. Hoy en día no creo en esto y todo porque veo lo destructivo que es"
Ademas Cooper cree que en el mundo hay un despertar espiritual. Es obvio que la humanidad siempre busca respuesta a sus inquietudes. Esto es lo mas sano que he visto en mucho tiempo que existe algo mejor que las personas pueden alcanzar y que no proviene de su propio caminar. La gente no se siente llena por el número de Automoviles que tengan ni por su tamaño. Hasta los adictos lo dicen: "No importa cuanta droga consuma pues nunca me va a satisfacer". Existe hambre espiritual. "Todos sentimos ese hambre, si no la sientes ahora, la sentirás lugo, créeme la sentirás"
lunes, 21 de junio de 2010
SÍ, SOY CRISTIANO Y SOY ROCKERO
Jonathan Muñoz Vásquez
Un pecador alcanzado por la gracia de Dios; esposo de una hermosa mujer que amo y me ama llamada Priscilla; padre de un lindo y despierto niño llamado Agustín Santiago y de la más bella princesa sobre la faz de la tierra: Sofía Paz; pastor presbiteriano; convencido en lo más íntimo de mi ser de que el cristianismo bíblico es, además del único camino para reconciliarnos con Dios, el mejor sistema filosófico y ético.
Durante mucho, tal vez demasiado, tiempo se nos enseñó a los evangélicos que escuchar rock era pecado. Que el rock era un estilo musical demoníaco y que los cristianos que lo tocaban terminaban siendo drogadictos, criminales o se apartaban del Señor ante el deslumbramiento de la fama y la riqueza.
El tiempo ha pasado y, bajo el gobierno soberano de la divina providencia, se ha encargado de derribar los mitos.
El pionero del rock cristiano de fines de los 60, Larry Norman, acaba de fallecer en febrero de este año 2008 con un hermoso testimonio de toda una vida de servicio a la causa del evangelio; pobre, olvidado por la masa, pero rodeado de fieles hermanos y amigos en Cristo; muy afectado después de varias operaciones al corazón, en uno de sus últimos e-mails, sintiendo la muerte cercana, simplemente terminaba diciendo: “i’m going home”. Los integrantes del antiguo Petra siguen firmes en la fe y la mayoría de los Stryper, después de un amargo y triste alejamiento, han vuelto a los caminos del Señor y con una potente nueva versión de “In God We Trust”. Bono de U2 sigue felizmente casado con la misma esposa, cuidando a sus 4 hijos en Dublin, yendo a la iglesia los domingos, participando de retiros espirituales y vigilias de oración y, obviamente, haciendo recitales por el mundo mientras promueve su campaña para erradicar de la faz de la tierra lo que él llama de “pobreza estúpida”.
Más allá, incluso, de los casos individuales la verdad es que, estadísticamente hablando, en los últimos 30 años todos los rockeros cristianos que se han apartado no suman más que los pastores tradicionalistas que han sido disciplinados por adulterio, malversación de fondos o enseñar doctrinas anti-bíblicas.
Así va la cosa. Nos empezamos a dar cuenta que al final no era el rock el malo, sino el corazón humano.
Pues bien… ¿por qué soy rockero y cristiano? No soy dialéctico idealista ni discípulo de Heráclito de Éfeso o de Hegel, no me siento especialmente inclinado hacia las síntesis de contrarios. La razón por la que soy cristiano y rockero es porque veo absoluta coherencia entre una cosa y la otra. Y algunas de las razones son las siguientes:
El rock es un estilo musical que surge como expresión de una generación desencantada con los metarrelatos del proyecto moderno. Estos metarrelatos, sobre todo el de la Razón (con R mayúscula) y el acceso a la Verdad (también con V mayúscula) por medio de ella, se vio ampliamente cuestionado desde el mismo Nietzsche y la música de su amigo Wagner así lo refleja.
Pero es en el siglo XX donde este sentimiento de desencanto va a cuajar. En el ámbito de la música académica (o clásica): Schoenberg y la música dodecafónica, Stockhausen y la música electrónica, John Cage y la música concreta. En el ámbito popular: Chuck Berry y los primeros rock & roll de tres acordes (entre ellos, curiosamente, uno llamado “Roll Over Beethoven”), Elvis y su pelvis bailarina, Los Beatles y la sicodelia.
Después de muchos desencantos que la modernidad nos produjo (Hiroshima, el Holocausto judío, los Goulags, etc.), nos cansamos de metarrelatos que nos hablaban de una Razón omnisciente y omnipotente que guiaba a la humanidad hacia un progreso infinito, que nos enseñaba la desconfianza hacia las emociones y sensaciones de placer y que nos inculcaba un estilo de vida de “ascetismo secularizado”, de auto-negación por el bien del progreso y del desarrollo de conceptos tan abstractos e intangibles como “Nación”, “Pueblo”, "Equidad" y “Humanidad”.
Ese cansancio tomó forma musical concreta en el rock (“concreta” incluso en el sentido histórico-artístico de la palabra, como en “Revolution 9” de los Beatles en el Álbum Blanco). El rock es una música que apela a los sentidos. En el rock se muestran honestamente el placer y la ira; toda esa visceralidad que el pensamiento occidental moderno había olvidado o que, infructuosamente, había intentado negar, buscando suprimir nuestros instintos más básicos. Instintos que, sin embargo, Dios nos dio y con los cuales Él nos creó para que le busquemos y, una vez habiéndolo encontrado, nos deleitemos en Su presencia.
El rock es un estilo musical con fuerte énfasis en el ritmo más que en la melodía y en la armonía y que, por lo mismo, expresa y produce placer y ser cristiano es, de hecho, haber encontrado y saber disfrutar el mayor y más intenso placer: Dios. Al final, el antiguo Catecismo Menor de Westminster ya lo enseñaba y John Piper lo reafirma: glorificar a Dios es lo mismo que gozar de Él para siempre.
El rock es, también, con sus distorsiones y sus gritos, un estilo muy apropiado para expresar ira y, como bien dice A. W. Pink, la ira es un atributo divino que los sabelotodos humanos generalmente consideramos como una especie de mancha en el carácter de Dios, cuando en realidad es una de sus perfecciones. La fría indiferencia hacia el mal, tan característica del modernismo (fíjense en el supuesto “profesionalismo” de muchos psiquiatras y abogados cuando tratan con las perversiones humanas) es más pecaminosa que sentir ira. La ira es santa y buena, cuando expresa anhelo de santidad y de justicia verdadera. Dios se aíra contra el pecado, Jesús se airó contra el etnocentrismo farisaico. Prefiero eso a quedarme, en nombre de la “Razón” y la “Lógica”, indiferente frente al mal.
Sin duda que con todo ese desencanto hacia los metarrelatos modernos, también vino el relativismo filosófico-ético anticristiano. Como cristiano, obviamente rechazo todo esto, pero no quiero botar al bebé junto con el agua sucia de la bañera. Digo esto porque muchas veces este desencanto, que algunos llaman “postmodernidad” es contrapuesto per se al cristianismo, como si ser cristiano fuera ser, necesariamente, moderno. ¡Me niego rotundamente a eso! La fe en la “Razón” no es cristiana, no es protestante, es humanista y es idolatría; mi fe está puesta en Dios, la razón es un don que Él me dio para servirle mejor, nada más. Abanderarme con el iluminismo no sería sabio ni bíblico, pero muchos por rechazar el relativismo, lamentablemente, caen en el engaño y se posicionan con las posturas, también anti-cristianas, del iluminismo. Ser cristiano no es ser “postmoderno” ni tampoco es ser “moderno”: ser cristiano es “no conformarse a este siglo” (Rm 12.1-2)
Las únicas opciones no son ser “moderno” o ser “postmoderno”. Hay otra opción, no circunscrita a una época determinada porque es eterna, la de ser, como diría C. S. Lewis, un “mero cristiano”. Y como tal, rechazo tanto la frialdad racional del modernismo que endiosó a la Razón como el relativismo filosófico-ético del postmodernismo. Soy emocional y no me avergüenzo de serlo, sino todo lo contrario: le agradezco al Señor que me dio las emociones, así como me dio la razón.
Ser honesto con mis emociones, al más puro estilo de los Salmos bíblicos, y poder expresarlas libremente, son un regalo que me llega a través del rock. El rock me permite manifestar este “gozar de Él para siempre” que es el propósito de mi vida. El rock me permite, también, agradecer a Cristo la indecible victoria que me ha dado por Su sangre y todas las demás bendiciones que Él me da, como el rey David (que a mi entender era todo un rockero), el rock me hace mover los pies delante de Jehová aunque las Micales me menosprecien en su corazón. De hecho, ya que lo mencionamos, ¡qué respuesta rockera la de David a Mical!: “Danzaré delante de Jehová y aun seré más vil que esta vez, y seré bajo a tus ojos; pero seré honrado delante de las criadas de quienes has hablado” (2Sm 6.21-22). ¡¡Puro rock & roll!!
El rock también me permite gritar a un mundo indiferente mi ira contra la injusticia y contra el pecado que habita en mí, primeramente, y en esta sociedad. Los Who rompiendo sus guitarras en el escenario no son nada al lado de un Jesús que echa a los comerciantes del Templo… ¡eso es ira verdadera! Ira justa y santa del Mesías y no la ira de un “rebelde sin causa”. El rock me permite dar vuelta las mesas de cambistas que habitan mi alma y esta sociedad hipócrita, mientras grito a lo Bruce Dickinson: “¡¡¡Quitad de aquí esto y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado!!!” (Jn 2.16). ¡¡Puro metal!!
En el rock encuentro gozo, placer, ira y tanta emocionalidad y honestidad que, como cristiano que busca vivir coherentemente con su cosmovisión, no soy capaz de rechazarlo como medio de expresión.
No endioso el rock, no lo necesito, no dependo de él; sólo dependo de Dios. Pero Dios me dio la gracia de nacer en el año en que Lennon murió, de pasar mi infancia escuchando los vinilos de los Beatles los sábados por la mañana junto a mi viejo, de ver en mi pubertad en Televisión Nacional “The Wall” de Pink Floyd, de saltar al ritmo de “Smells like teen Spirit” en más de alguna fiesta en mi adolescencia, de poguear al ritmo de un punk-rock frenético en un recital de Los Miserables en Valparaíso, de cantar hasta la disfonía a Los Tr3s, a Fito, a Charly y a Los Prisioneros en las fogatas veraniegas de los campamentos en La Granja Presbiteriana. No puedo ignorar todo ese bagaje que forma parte de lo que soy.
Hoy soy pastor presbiteriano y tengo que tomar una postura frente a todo lo oído, lo gozado, lo vivido, lo cantado y lo gritado. Y esta es:
Sí, soy cristiano porque amo a Cristo sobre todas las cosas y adoro únicamente al Trino Dios de la Biblia. Y sí, soy rockero porque le agradezco a Dios el don del rock que me permite deleitarme, cantar y, muchas veces, gritar lo que hay dentro de mí. Porque el Señor me dio la gracia de nacer en una época donde existe este vehículo de expresión que hago mío para glorificar a Dios y deleitarme en Él.
¡Dios sea alabado y larga vida al rock!
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